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Los cruceros a Aruba le llevan a un paraíso tropical en el extremo sur del Caribe, rodeado de deslumbrantes playas de arena blanca que dan paso al brillante mar turquesa. Las aguas cristalinas de la isla son un paraíso para quienes practican snorkel y buceo, mientras que su interior agreste, de aspecto desértico, invita a explorar.
Los cruceros por el Caribe que hacen escala en Aruba atracan en Oranjestad, la bonita capital de la isla, salpicada de coloridas construcciones coloniales neerlandesas. Compre, cene y explore la ciudad, o diríjase a una de las playas de los alrededores. Viva una aventura en el desierto para contemplar formaciones rocosas naturales y antiguas minas de oro en ruinas, o descubra la fauna de la isla en el Aruba Donkey Sanctuary y la Butterfly Farm. Aruba se define a sí misma como la “One Happy Island”, y después de un día aquí entenderá por qué.
Eagle Beach se sitúa de forma constante entre las mejores playas del mundo. La arena blanca como el hueso, los árboles frondosos y un agua de un asombroso tono aguamarina crean una combinación irresistible. No olvide capturar esa imagen icónica de los fofoti retorcidos por el viento que crecen aquí. De marzo a noviembre, también podría avistar crías de tortuga, ya que esta es una zona de anidación de cuatro especies diferentes de tortugas marinas.
El oro se descubrió en Aruba en 1824, y durante el siglo XIX se extrajeron unos tres millones de libras de este preciado metal. Verá los restos fantasmales de minas y molinos repartidos por la isla, pero uno de los más impresionantes es Bushiribana, un molino que procesaba el mineral extraído de las colinas cercanas. Explore el lugar siguiendo el pintoresco sendero, que ofrece espectaculares vistas del resplandeciente Caribe, y descubra la historia de la breve fiebre del oro de Aruba.
La costa calcárea de Aruba ha sido esculpida en formas espectaculares por el viento y las olas a lo largo de milenios. El Puente Natural, en la costa este, es una magnífica oportunidad para sacar fotos, con el arco de roca enmarcando el mar índigo al fondo. El puente es la antigua entrada a una cueva marina ancestral ya desaparecida. Había otro puente cercano, más grande, pero se derrumbó en 2005, así que oirá a los lugareños referirse a este como «Baby Bridge». Aun así, es una vista espectacular.
Un hábitat único para miles de mariposas, polillas y plantas tropicales de todo el mundo, Aruba Butterfly Farm es una excursión fantástica para los amantes de la naturaleza. Una visita guiada le llevará por toda la transformación de oruga a mariposa. Observe mariposas y polillas de colores brillantes revoloteando entre plantas endémicas del bosque tropical seco y de la selva. Aquí también encontrará maravillosas oportunidades para sacar fotos.
Descubra el mundo submarino en una emocionante experiencia de snorkel desde De Palm Island, una franja de arena blanca bordeada por arrecifes de coral. Las aguas son cálidas y poco profundas, y podrá ver peces mariposa, sargentos mayores rayados y peces trompeta de formas curiosas moviéndose entre los corales durante su aventura. También hay oportunidades para probar el buceo con casco, divertido para todos los niveles de experiencia, y el snuba, que es bucear sin tanque.
Descubra los poderes milagrosos del aloe, la suculenta espinosa que verá crecer por toda la isla y que se cultiva comercialmente para elaborar productos de cuidado de la piel calmantes. En la Royal Aruba Aloe Factory, verá cómo se cosechan y cortan a mano las plantas para extraer el gel curativo que hay en el interior de las hojas. Aprenda cómo se elaboran los productos de belleza y compre algunos para usted en la tienda de la fábrica; la loción refrescante para después del sol es ideal tras un día bajo el sol tropical.
La gastronomía de Aruba ha recibido la influencia de los Países Bajos, América Latina y el resto del Caribe. Aquí encontrará excelente marisco, como era de esperar, con mahi-mahi, pez león y mero en la mayoría de los menús. Si le apetece algo local, pruebe el keshi yena, un queso Edam ahuecado y relleno de carne, o el pastechi, unos pastelitos rellenos de carne, queso, pescado o verduras.
También encontrará tortitas holandesas, chocolate y café por toda la isla. El cóctel emblemático de la isla que merece la pena probar es el Aruba Ariba, una mezcla afrutada de piña y naranja, vodka, ron blanco, crème de banane y granadina.
Aruba estuvo habitada originalmente por los pueblos cazadores-recolectores arcaicos, que migraron desde lo que hoy es Venezuela y Colombia hace unos 2.500 años. Hacia el año 1000 d. C., llegaron los caquetíos y establecieron comunidades más grandes. Puede ver una réplica de una de sus casas en el Museo Arqueológico Nacional.
Los españoles llegaron en 1502 y, aunque consideraban la árida isla inútil por no tener nada evidente que explotar, sí secuestraron a 2.000 caquetíos y los esclavizaron. Después, la isla fue ocupada por los neerlandeses, que la utilizaron como base naval; más tarde, brevemente, por los británicos; y luego de nuevo por los neerlandeses.
En el siglo XX, Aruba albergó grandes refinerías de petróleo que procesaban crudo procedente de la vecina Venezuela, hasta que la última cerró en 1985. Hoy, el turismo es el pilar de la economía de la isla, y Aruba es oficialmente un país constituyente del Reino de los Países Bajos. Los idiomas oficiales son el neerlandés y el papiamento, aunque la mayoría de la gente también habla inglés.
Su barco atracará en una de las tres terminales del puerto de Oranjestad, cerca del centro de la ciudad. Encontrará cajeros automáticos e información turística, además de una parada de taxis. El puerto está a poca distancia a pie de todo, desde centros comerciales hasta restaurantes y playas. Para obtener información local de primera mano, busque a los Happy Information Officers, anfitriones turísticos formados que llevan camisetas azules y esperan para dar la bienvenida a los pasajeros que desembarcan de un barco.
Moverse por la compacta Aruba es fácil. Hay un buen servicio de autobuses que conecta Oranjestad con distintos puntos de la isla, además de varias opciones para recorrerla por su cuenta. Puede alquilar una scooter, un ATV, una bicicleta o un coche, o tomar un taxi. Las carreteras están asfaltadas y, por lo general, se encuentran en buen estado, y es fácil recorrer la isla en un día, haciendo varias paradas para bañarse y comer.
El puerto está situado en una ubicación céntrica, cerca de tiendas y restaurantes, así que pasar del barco a las compras es muy sencillo. Aquí encontrará sobre todo centros comerciales y áreas comerciales como Renaissance Marketplace. Entre lo que puede comprar hay productos de aloe, puros cubanos y delicias holandesas, desde latas de stroopwafel de caramelo hasta quesos. También encontrará tiendas libres de impuestos y marcas de moda de gama alta.
Si busca regalos más artísticos, recorra las boutiques de San Nicolas, donde encontrará ropa, artesanía local y joyería.
La moneda oficial de Aruba es el florín arubeño (Afl), pero en la mayoría de los lugares también se aceptan habitualmente dólares estadounidenses. Los cajeros automáticos son abundantes en la isla, y muchos restaurantes también aceptan tarjetas de crédito. Las propinas no son una práctica muy habitual en Aruba, pero dejar un 10% al taxista y un 15% al camarero en un restaurante es de buena educación. Es posible que en la cuenta del restaurante ya esté incluido un cargo por servicio, pero este se destina a un fondo común de propinas, no directamente a su camarero.
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